Balaceras, venta de drogas y enfrentamientos entre pandillas aumentan percepción de delincuencia y violencia en La Legua


La Fundación Paz Ciudadana presentó los resultados de la tercera encuesta que mide la victimización, inseguridad y percepción en la población La Legua de San Joaquín, uno de los barrios más emblemáticos del Gran Santiago y que desde hace años ha sido sometido a una intensa intervención gubernamental.

El estudio da cuenta de un aumento significativo de la percepción sobre los niveles de delincuencia y violencia en la comuna, lo que se condice con la percepción en el nivel nacional. Sin embargo, para los vecinos de La Legua, la percepción en el aumento de la delincuencia en el barrio es más pronunciada y alta a lo que tienen los habitantes del país.

De acuerdo al análisis, las situaciones que más causan temor en el barrio son las balaceras (60,9%); los asaltos en las calles (15,9%); y la venta de drogas (5,6%). Más atrás se ubican los robos en los domicilios, las amenazas de personas o grupos y el consumo de alcohol y drogas en las calles.

Tal como ocurrió el año 2013 (fecha de la primera medición), en 2015 nuevamente las balaceras aparecen como un problema cotidiano de las poblaciones. Asimismo, los vecinos constatan que los espacios públicos del barrio, tales como plazas y multicanchas, se han transformado en lugares altamente inseguros, considerándose sólo la casa como un lugar seguro.

En el ítem sobre temor e inseguridad, los vecinos opinan que la falta de efectividad policial, la ocupación de los barrios por pandillas y grupos peligrosos, y la falta de iluminación de las calles son las principales causas de los niveles de delincuencia.

De acuerdo a la medición, la principal situación de desorden que ven los vecinos en el barrio es el consumo de alcohol y drogas en la vía pública. Así como también, consideran que la venta y tráfico de sustancias ilícitas siguen siendo nudos críticos en la generación de situaciones de desorden y violencia. La venta de armas de fuego o blanca, y el enfrentamiento de grupos armados también afecta la percepción de la ciudadanía.

El índice de inseguridad en el barrio refleja un incremento, subiendo de un 10,4% en 2013 a un 25,1% en 2015.

Victimización

El 15,2% de los vecinos declara haber sido víctima de un delito el año 2015. La cifra negra o la no denuncia de los delitos alcanzan un 47,1% del total de delitos reportados. Entre las razones más frecuentes para no reportar —señalan los encuestados— destacan que la justicia “no hubiera hecho nada” y que la pérdida no fue lo suficientemente seria.

La mayoría de los delitos en estas poblaciones suele ocurrir a mitad de semana (miércoles y jueves) en el horario de 12 a 18 horas.

Asociatividad en el barrio

En comparación al año 2013, se observan descensos significativos en los porcentajes de acciones que suponen acuerdos de coordinación y cooperación vecinal, como por ejemplo, en la organización de sistemas de vigilancia vecinal, solicitudes de apoyo policial para vecinos en situación de riesgo y en acuerdos sobre el control de accesos de personas ajenas.

Evaluación de autoridades

Al comparar los años 2013 y 2015, se observa una caída en los niveles de confianza en la estructura de representación y gobierno local, esto es, el alcalde, el municipio, los concejales, juntas de vecinos y las políticas de seguridad ciudadana municipal. En términos relativos, el alcalde y las policías (Carabineros y PDI), obtienen mayores grados de confianza entre los vecinos.

Calidad de vida en el barrio

De acuerdo al estudio, hay una alta insatisfacción de la población con los programas de intervención del gobierno, así como también con el control policial que se hace en las unidades 20,21 y 25 de esta comuna. En este ítem destacan como bien evaluados los paraderos de la locomoción colectiva, canchas, multicanchas y colectores de aguas lluvia. Sin embargo, la iluminación de veredas y calles, fachadas de viviendas y falta de juegos infantiles son mal evaluadas por los vecinos.