Desafíos del Ministerio del Interior en Seguridad y Delincuencia -->



Desafíos del Ministerio del Interior en Seguridad y Delincuencia


La lamentable muerte de dos jóvenes en Valparaíso; el ataque a choferes y la quema de camiones en La Araucanía, así como la detención de uno de las cabezas del llamado robo del siglo en el aeropuerto de Santiago, con órdenes de detención pendientes que no impidieron su libre circulación en la frontera, hacen patentes los grandes desafíos del Ministerio del Interior en la seguridad pública y control de la delincuencia.

Es un área prioritaria para la ciudadanía, pero cuya gestión gubernamental ha sido, también, sostenidamente la peor evaluada, a pesar de la duplicación de los recursos destinados a ella que representan el 6% del presupuesto nacional. Esta falta de resultados se debe a modernizaciones estructurales pendientes que permitan más eficacia e impacto. El liderazgo político que se despliegue, por ende, es crítico para avanzar en procesos que no rendirán frutos inmediatos, pero que son decisivos para la seguridad de los chilenos. En este contexto, las señales del ministro Jorge Burgos en cuanto a que dará prioridad a una agenda en el área, son positivas.

En esta etapa, su cartera deberá persistir en la puesta en marcha del Banco Unificado de Datos, plataforma de información criminal compartida por nueve instituciones que, de haber estado operativa, habría permitido detectar en la frontera al imputado ya comentado, o contar con un listado único y válido sobre los prófugos que hay en el país.

Asimismo, poner en práctica el Plan Nacional de Seguridad Pública implica avanzar en la descentralización de la gestión, creando 74 consejos comunales y planes en el nivel local con el fin de enfrentar, a través de las municipalidades, la delincuencia en comunas y barrios. Este es un paso indispensable, pero implementarlo con éxito requiere invertir en un esquema ambicioso de desarrollo de capacidades locales, y exige a toda la institucionalidad su adaptación. El Plan Cuadrante 2.0 de Carabineros, anunciado por la Presidenta en 2014, será una pieza clave en este esquema.

Otros compromisos como el fortalecimiento del Ministerio Público, la creación del Servicio Nacional de Reinserción y la separación del Servicio Nacional de Menores, deberán seguir desarrollándose y concretarse en coordinación con el Ministerio de Justicia. El primero, al institucionalizar el análisis criminal y terminar con la tramitación centrada en el caso a caso, es clave para mejorar la persecución penal, en especial donde está fallando el sistema: los robos y hurtos que concentran una gran cantidad de imputados desconocidos, lo que hoy implica su archivo. El segundo y tercero, son importantes porque que instalan modelos de gestión y de intervención que aseguran mayor éxito en la reinserción de jóvenes y adultos infractores, sistemas hoy muy precarios. El desarrollo de una política de Estado y una Ley de Prevención, también serán pasos decisivos en la construcción de una plataforma en el área financiada e implementada, y que hoy, no existe. Asimismo, se debe perfeccionar el marco legal vigente para dotar al ministerio del Interior y Seguridad Pública de las herramientas de gestión y coordinación necesarias para hacer frente a la violencia y delincuencia que nos aquejan.

Columna de opinión de Catalina Mertz Kaiser, directora ejecutiva de Fundación Paz Ciudadana publicada en La Tercera el 19 de mayo de 2015.-