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Directora de Paz Ciudadana: “La delincuencia puede reducirse, pero no hay atajos”


La necesidad de trabajar definitivamente en una estrategia nacional de seguridad pública y justicia para los próximos 20 años propuso la directora ejecutiva de Fundación Paz Ciudadana, Catalina Mertz, señalando que para ello, sin embargo, es necesario terminar con su uso político cada cuatro años de gobierno.

“La delincuencia puede reducirse, pero para ello no hay atajos”, dijo Mertz ante oficiales y policías en el marco de la primera Cumbre Internacional de Análisis Criminal Científico, organizado por Carabineros y el Centro de Análisis y Modelamiento en Seguridad (CEAMOS) de la Universidad de Chile.

En la ocasión, la directora de la fundación señaló que para llevar adelante estos desafíos y de que estos puedan ser abordados bajo criterios políticos transversales, es necesario trabajar en tres ejes: el nivel operativo, un nivel estratégico con los órganos de la seguridad y justicia; y un nivel normativo que pueda traducirse en leyes acorde a la realidad delictual.

“Ya es hora de pasar de la reacción a la anticipación del delito, pero para lograr ello es necesario superar los cuatro años que implica un gobierno de turno. Este es un proceso continuo que puede durar más de 10 años”, señaló en su exposición en donde repasó los hitos en seguridad pública nacional desde 1990 en adelante y la situación actual del trabajo policial.

Políticas de tercera generación

Mertz dijo que —junto a la estrategia nacional de seguridad al año 2030— es necesario avanzar en reformas prioritarias y políticas de tercera generación.

Entre las primeras están, la modernización definitiva del actual Servicio Nacional de Menores, la especialización de los actores de la justicia juvenil, la creación de un servicio nacional de reinserción en el medio libre, el impulso a una ley de ejecución de penas que contemple tribunales de ejecución penal especializados y el trabajo de una política de desarrollo urbano que ayude a la prevención del delito.

Dentro de las segundas están, el trabajo preventivo de fenómenos de violencia en las escuelas, la intervención oportuna y focalizada en niños y jóvenes de alto riesgo social, el impulso continuo a programas de rehabilitación social y reinserción, la prevención situacional, una estrategia de reducción de los mercados de bienes robados junto con la reducción de armas de fuego en barrios críticos.