Gendarmería y la modernización que falta -->



Gendarmería y la modernización que falta


Columna publicada en diario La Segunda

A más de un mes de ocurridos los trágicos eventos en la cárcel de San Miguel, aún quedan dudas respecto del norte de las futuras políticas públicas en materia penitenciaria. Los diagnósticos son contundentes y lapidarios, y como lo recoge el Consejo para la Reforma Penitencia, existe una suerte de consenso entre los especialistas en torno a las modificaciones que debieran introducirse al sistema: separar las funciones de reinserción de las de custodia en dos instituciones distintas, ampliar la cantidad de plazas disponibles en el sistema cerrado, perfeccionar el catálogo, control y cumplimiento de las penas ambulatorias e introducir controles externos en una ley de ejecución penal.

Todas éstas constituyen medidas, que si bien requieren de una adecuada inyección presupuestaria, recogen claramente la experiencia comparada en la materia.

Adicionalmente, pocos conocen la existencia de un instrumento que, en el corto plazo, puede constituir el punto de partida en la modernización de esta institución. Así, en marzo de 2010, se aprobó la Ley 20.426 de modernización y ampliación de Gendarmería, que trajo en general buenas noticias para el sistema penitenciario, aumentando sustancialmente los cargos del personal dedicado a las labores de custodia.

Sin embargo, la verdad sea dicha, esta normativa trajo pobres avances en materia de reinserción y es por eso, que el artículo undécimo transitorio establece el compromiso que debe asumir tanto el Ministerio de Justicia como el de Hacienda en orden a formular una propuesta de rediseño de la institucionalidad en materia de reinserción social y rehabilitación.

Adicionalmente en materia de reinserción, el proyecto contempla la creación de nuevos cargos directivos, relevando las funciones técnicas vinculadas a la reinserción; establece como facultad del área técnica la fiscalización de los servicios concesionados – desapareciendo esa artificial separación entre el área de concesiones y el “resto de gendarmería”; y además establece la posibilidad que se liciten fondos para el apoyo en la reinserción social de los condenados, entendiendo que la tarea de la reinserción comprende a la sociedad toda.

Todos estos instrumentos, en la medida que sean adecuadamente implementados, deberán cimentar lo que debiera ser Gendarmería 2.0, que más pronto que tarde, deberá escindirse institucionalmente para poner la reinserción social en el centro en el que siempre tuvo que estar.