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Seminario: expertos llaman a colocar énfasis en la prevención y en la reinserción para impactar en la delincuencia


En Chile, sólo 1 de cada 10 pesos del presupuesto del sistema de seguridad y justicia va a la prevención del delito, lo que se traduce en un escaso impacto en la disminución de la delincuencia. Tampoco, hay políticas claras para el tratamiento de factores de riesgo en niños y adolescentes —como la deserción escolar o el uso de drogas—, y limitados programas de reinserción basados en la evidencia para quienes cumplen condena en una cárcel.

Estas, son partes de las conclusiones en las que coincidieron la nueva Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz; José Andrés Murillo, director ejecutivo de la Fundación para la Confianza y Fernando Carrión, arquitecto ecuatoriano, experto en desarrollo urbano, panelistas en el Seminario: Crónica de un castigo anunciado, organizado en el MAC de Quinta Normal por Fundación Paz Ciudadana y la Corporación Cimientos.

El evento, que convocó a expertos, operadores del sistema e investigadores, puso el acento en dos áreas hacia donde el país debe transitar, puesto que como explicó el director ejecutivo de la Fundación, Daniel Johnson, el 6% del presupuesto del país para combatir la delincuencia va a fiscales, policías y al sistema penitenciario, pero sin impacto. “La victimización sigue siendo alta, 5 de cada 10 personas vuelve a delinquir después de cumplir una condena, y la ciudadanía no denuncia porque no confía en que habrá solución a la criminalidad que le afecta”, señaló.

“Nade ha planteado por ejemplo, que los Consejos Comunales de Seguridad Pública pueden ser una gran instancia coordinadora para prevenir el delito”, dijo Patricia Muñoz, criticando que éstos e orienten sólo a optimizar la persecución criminal. Agregó que en el país “falta trabajar en la aplicación de programas basados en la evidencia, y no hay que vincular a un niño vulnerado con el sistema penal”.

Por su parte, Fernando Carrión quien como investigador de FLACSO en Ecuador promueve políticas urbanas para mejorar la seguridad de la ciudadanía, señaló que al igual que en el resto de Latinoamérica, la cárcel no puede ser vista como una solución. “Hoy, la crisis carcelaria es tan fuerte que la gente pide mano dura, el populismo penal y la pena de muerte frente a la delincuencia, y eso es porque la cárcel no impacta en nada. Se ha demostrado en distintos países del continente que el crimen organizado, por ejemplo, funciona mejor desde el encierro en donde encuentra mejores capacidades que en libertad”, señaló.

Por su parte, José Andrés Murillo, indicó que hoy el aumento de las sanciones e incluso la promoción de la pena de muerte no resuelven nada. “La pena de muerte y las sanciones más duras buscan eliminar, evadir los problemas que genera la delincuencia y la violencia. Necesitamos un sistema carcelario lúcido, que trate bien y con dignidad, sobre todo cuando se trata de niños y jóvenes”, dijo en su presentación.