“Una Adecuada Lectura”: Columna de Directora Ejecutiva por Balance de la Delincuencia -->


Opinión


“Una Adecuada Lectura”: Columna de Directora Ejecutiva por Balance de la Delincuencia


Poco o nada debe entender un ciudadano común la lluvia de información delictiva a la que cada cierto tiempo se ve enfrentado. Recientemente, el Ministerio Público dio a conocer las cifras sobre el ingreso de causas del primer trimestre. Acto seguido, aparece una noticia que nos alerta acerca del aumento de robos a residencias en el sector oriente de Santiago.

¿Es correcto reaccionar una y otra vez frente a cada información? Sabemos que mantener y difundir información es siempre positivo. Basta recordar que antes del año 1997, en Chile, las estadísticas criminales disponibles no eran públicas. Desde entonces y hasta hoy, en cambio, el panorama es diametralmente distinto. Periódicamente se entregan cifras trimestrales de estadísticas policiales.

Luego, tenemos la encuesta de victimización pública oficial (ENUSC) y aquellas que levantan distintas instituciones privadas (como Fundación Paz Ciudadana-Adimark GfK, universidades, por mencionar algunas). Lo anterior, se suma a aquellas estadísticas dadas a conocer por los organismos involucrados en el proceso de persecución penal, como los casos ingresados que publica trimestralmente el Ministerio Público. ¿Cómo reaccionar frente a esto?

Si se realiza un análisis fino de los movimientos experimentados por los registros policiales, los ingresos al Ministerio Público y los niveles de criminalidad medidos por las encuestas, nos encontramos que éstos no presentan tendencias consistentes ni coincidentes entre sí. Así, mientras entre los años 2007 y 2010 los ingresos al Ministerio Público aumentaban sostenidamente, la ENUSC mostraba bajas en los niveles delictivos. Posteriormente, entre 2010 y 2011 ambos indicadores aumentaron y entre 2011 y 2012, registraron bajas.

Por su parte, respecto de las estadísticas policiales, la situación no cambia mucho. La conclusión frente a este escenario pareciera estar orientada a no reaccionar frente a una fuente parcial de datos, ya que el impacto para el beneficiario puede ser negativo. Sin duda, el aumento en los robos a viviendas en el sector oriente de la capital genera temor en sus habitantes, afectando su calidad de vida. Se trata de un fenómeno estacional -y que a estas alturas de desarrollo de políticas públicas de seguridad-, perfectamente previsible y prevenible.

Pero a partir de un análisis más global del fenómeno delictivo, podemos inferir que la delincuencia hoy sigue afectando mayormente a los pobres, y que prácticamente en todos los primeros trimestres se registran aumentos en las cifras delictivas, con excepción de lo ocurrido el año 2010 y 2013.

El desafío, por tanto, para los tomadores de decisiones es generar lecturas comprensivas de la delincuencia -por ejemplo, por medio de balances anuales- y desplegar preventivamente acciones y planes que se adelanten a una problemática que no es aleatoria, que se concentra fuertemente en espacios de oportunidad, y que es posible prever antes que las estadísticas lo hagan por nosotros.